Las tostadas mexicanas son tortillas de maíz fritas y crujientes que se ha convertido en uno los principales antojitos mexicanos.

La tostada se utiliza como base para montar una amplia variedad de ingredientes fríos (guacamole, ceviche…) o calientes (carnes, guisados, revueltos…) y se puede servir de aperitivo o como plato principal.

Las tostadas mexicanas, a las que común y erróneamente en España se les llama “Tostas”, tiene un recorrido histórico desde la época azteca, en la que nuestros antepasados tostaban la pasta de maíz, quedando crujiente.

En su presentación como plato, es muy habitual que se le unten frijoles sobre la misma tostada para que los demás ingredientes se queden “pegados” a la base y evitar que se nos caigan al darle la primera mordida.

También se comen como aperitivo y es muy común encontrar en cualquier barrio, algún puestecito ambulante que las vende sólo con unas gotas de lima y salsas verde, roja y/o pico de gallo. ¡Delicioso entremés!

En la actualidad, y de la mano de nuevas tendencias de la gastronomía mexicana, a la masa de maíz se le agrega cilantro seco, pasta de chile o chocolate, para que al freír la tortilla adquiera un color diferente y un sabor más especial.

Y, ¿cómo se comen las tostadas mexicanas?

Pues muy sencillo: con las manos, como casi todos los antojitos mexicanos. Y sí, es normal que al morder se nos rompa y caiga al plato. Pero con la práctica, mejoraremos y sabremos “hincarle” el diente.

En Chilam Balam, además del ingrediente principal (tinga de ternera o pechuga de pollo deshebrada), a las tostadas mexicanas les ponemos frijoles refritos, lechuga fresca cortada en juliana, tomate picado en dados, nata y una rebanada de aguacate. Ya en la mesa, es recomendable que le pongas salsa para que tenga un toque picantón. La salsa verde le viene perfecta.

¡Provecho!

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